El Tribunal de Cuentas de Santa Cruz – con mayoría kirchnerista – tiene sin cierre administrativo, los ejercicios anuales de la Municipalidad de Río Gallegos de los años 2014, 2015 y 2016

Uno de los aspectos que más atención despertó es que Río Gallegos aparece como una excepción dentro del esquema de control provincial. Mientras distintas localidades tuvieron movimientos administrativos, auditorías y revisiones incluso durante 2025, los expedientes vinculados a la capital provincial permanecieron sin resoluciones definitivas.

La situación también puso bajo análisis el rol de Romina Gaitán de Basanta, quien tenía bajo su órbita el control de municipios dentro del organismo provincial.

Durante esos años, el municipio continuó desarrollando programas, contrataciones, viajes, eventos y distintos niveles de gasto público sin que existiera una resolución final del organismo encargado de supervisar el manejo de fondos estatales.

En paralelo, también comenzaron a surgir cuestionamientos vinculados al manejo de recursos destinados a la Caja de Servicios Sociales y a la Caja de Previsión Social, incluyendo fondos retenidos a trabajadores.

La demora acumulada por más de diez años podría incluso derivar en consecuencias administrativas y patrimoniales para el Estado, ya que el paso del tiempo puede dificultar eventuales recuperos económicos, sanciones o determinaciones de responsabilidades en caso de detectarse irregularidades.

Con el correr de los días, la discusión dejó de centrarse únicamente en cuestiones técnicas o contables y empezó a abrir un debate más amplio sobre el funcionamiento de los organismos de control y la transparencia en el manejo de los recursos públicos en Santa Cruz.